Hoy
en día existen controversias sobre el papel del colesterol en
los niños, sus valores normales y cómo manejar los casos
con niveles elevados. Abundan las evidencias científicas que
sugieren que las enfermedades cardiovasculares del adulto tienen sus
raíces en la infancia.
Diversos estudios
han comprobado la relación entre los niveles elevados de colesterol
en niños y adolescentes con el desarrollo de lesiones arterioescleróticas
precoces, colesterol elevado en la vida adulta y otras condiciones, tales
como las enfermedades cardiovasculares y cerebro-vasculares.
El colesterol
aparentemente actúa durante el periodo neonatal como nutriente
y como factor de activación del metabolismo hepático.
La leche humana contiene cantidades importantes de colesterol, en cambio
las fórmulas infantiles artificiales no.
Es razonable
esperar que en un futuro se adicione colesterol a las fórmulas
artificiales, tanto por sus efectos nutricionales como sobre el desarrollo
psicomotor.
La elevación
del colesterol en los niños puede obedecer a diferentes causas.
Algunos heredan uno o más genes causantes del problema, por lo
que se considera que padecen un defecto genético familiar.
Los hábitos
dietéticos inadecuados, por sí solos o por interacción
con alteraciones genéticas, pueden contribuir a la elevación
del colesterol. Muchos médicos consideran que se debería
determinar los niveles de colesterol en todos los niños, para
detectar precozmente los casos de colesterol elevado.
Sin embargo,
otros expertos consideran que solo deberán ser evaluados los
niños y adolescentes si uno o ambos padres presentan cifras de
colesterol total mayor a 240 mg/dL o antecedentes de enfermedades cardiovasculares
o cerebrovasculares.
Actualmente
se consideran las siguientes cifras de colesterol total en
niños y adolescentes:
Aceptable: 170 mg/dL Limítrofe: 170-199 mg/dL Elevado:
200 mg/dl
Los niños con niveles aceptables no requieren mayor intervención
y serán re-evaluados cada 5 años. Pero cuando los niveles
sean limítrofes o elevados se deberá practicar un perfil
lipídico, con determinación de triglicéridos, HDL
y LDL colesterol.
TRATAMIENTO
El tratamiento
de esta condición dependerá de los niveles de LDL Colesterol
En estos
casos, los niños deberán recibir la dieta recomendada
por la American Heart Association llamada dieta prudente,
en la cual menos del 30% de las calorías totales son aportadas
por las grasas y el colesterol se limita a no más de 300 mg por
día. Además, deberán incrementar el ejercicio rutinario.
Los niños
que padecen obesidad deberán disminuir de peso y, los adolescentes
que fuman abandonar este vicio. En muy pocas ocasiones se indican medicamentos.
Para cumplir
esta dieta y disminuir los valores de LDL a menos de 110 mg/dl, la asesoría
de un nutricionista será conveniente.
Estos niños
deberán adoptar la dieta prudente durante 6 a 12 semanas, tras
las cuales se repite la determinación de LDL. Cuando no se logran
disminuir los niveles, se inicia un régimen dietético
más estricto, en el cual menos del 7% de las calorías
totales son aportadas por las grasas y el colesterol se limita a no
más de 200 mg por día.
Al transcurrir
3 meses se repiten los exámenes y, caso de no lograr la reducción
de los valores, en niños mayores de 10 años se podrá
iniciar tratamiento con medicamentos.
Este problema
impone un reto al pediatra, quien deberá identificar, evaluar
y tratar al paciente pediátrico en riesgo, al tiempo que minimiza
la ansiedad que este tema ocasiona tanto a los familiares como al niño.
El pediatra
ofrecerá educación sobre nutrición y estilos de
vida sanos, durante las consultas rutinarias de niños y adolescentes.
Sus consejos incluyen estimular el ejercicio además de una alimentación
saludable.